Cuando a las cinco de la tarde, el árbitro Manuel Garay pitó el final del duelo entre Alianza Lima y Sporting Cristal, un suspiro de esos que uno lanza cuando esta enamorado, sobrevoló mis labios. Ese silbato le dio tranquilidad a mi corazón blanquiazul.Una mezcla de sentimientos encontrados se vivieron el domingo 07 de diciembre del 2008 en Matute. Por una parte, la satisfacción por haber salvado la categoría, algo extraño en Alianza Lima. Asimismo, la desaprobación a la gestión del arquitecto Carlos Franco, responsable directo de esta mala campaña. En especial, rondó el eterno agradecimiento a los mártires de 1987, por haber iluminado desde el cielo al equipo, tal y como lo hicieron en la temporada 1997, cuando nos coronamos campeones tras 18 años de sequía.
‘‘No es blanquiazul, aquel que no haya llorado, aquel que no haya sufrido en la tribuna sur’’, reza una de las frases más famosas de la hinchada grone. Y de verdad, que este año, más de uno ha llorado con el accionar del plantel. Más de uno ha pedido el regreso de otras glorias como Teófilo Cubillas, César Cueto, los ángeles de 1987, o jugadores emblemáticos como Flavio Maestri, Fernando Martel o Junior Viza, (jugadores importantes en el titulo obtenido en 2006).
Y todo es sufrimiento. Desde las calles de Isabel la Católica, Cotabambas, Manco Cápac y Abtao, hasta los bares, hogares, cual sea el lugar donde uno, pueda ver el partido del equipo.
‘‘Te puedo amar, te puedo odiar, pero nunca abandonarte’’ reza otra frase del hincha. Y por más crisis que haya, nunca te voy a dejar Alianza Lima. Si te extingues, yo también. Si sufres, sufriré contigo, y si algún día juegas en el estadio de San Marcos ante América Cochahuayco, yo te alentaré como si fuese un partido de Copa Libertadores.

La tarde del domingo, los latidos de mi corazón se detuvieron. La angustia se apoderó de mí. Y nosotros dejamos en claro, que somos el número 12, aquel que te apoya camino a un gol, aquel que lanza una puteada cuando fallas, aquel que le pedía la hora a Garay para que acabe el partido, aquel que le rezaba a los Potrillos de 1987 o a Sandro Baylón para que empujen al equipo desde el cielo…. Y aquel que NUNCA TE DEJARA SOLO.
Gracias Alianza Lima, porque este año, confirmé que eres esa pasión que va a perdurar por el resto de mis días. Un sentimiento que nunca se borrará, por que si tuviera la oportunidad de nacer, volvería a escoger al Perú como país, la familia y los amigos que tengo, y sobre todo, volvería a ser hincha de ALIANZA LIMA.











